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2026-09-24
Human rights: part of professional training?
By: Alejandro García Suárez – Advisory Office of Communications
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La idea hace parte del proceso de interacción social universitaria que se realiza desde el año 2013 y por el cual se han beneficiado alrededor de 1500 personas. “No nos interesa tanto el volumen, sino la calidad. Por eso en esta labor de todos estos años, hemos capacitado a los integrantes de los batallones, estudiantes de otras carreras y en general a la comunidad del Sumapaz”, afirma Yanira Patria Barrea Ávila, docente del programa de contaduría y líder del proyecto.
Pero la dura pandemia puso a prueba está iniciativa. “A partir de esa situación fue que nos volvimos virtuales y nos ha ido muy bien y cada día tenemos más personas interesadas, que, inclusive, son de otros países como Estados Unidos o España”, comenta la docente.
El proceso es bien interesante ya que la nómina de educadores se sustenta en los estudiantes de contaduría. “Ellos son los que imparten las clases como parte de su proyecto de grado y yo hago la logística. También es buena esta experiencia porque ellos descubren que la docencia puede ser otra alternativa de vida”.
El curso consta de dos módulos. “El primero es el nivel básico de emprendimiento y contabilidad, mientras que el dos se trata del nivel avanzado de contabilidad. Son 48 horas, que corresponden a doce sesiones de cuatro horas, las cuales se imparten los viernes. En este proceso es bueno señalar que a partir de las tres sesiones a las que no asista la persona no se le dará la respectiva certificación”.
Y es que ha sido un trabajo académico que ha transformado la vida de las personas y, de eso, la docente se siente orgullosa. “Nosotros capacitamos a un grupo de señoras del aseo que, a raíz de la pandemia, quedaron desempleadas y con la certificación que pusieron en su hoja de vida buscaron trabajo en el Hospital de San Rafael de Fusagasugá y las contrataron en facturación. Otro caso es el de varias madres cabeza de familia a quienes les dio capital semilla la Secretaría de Desarrollo Económico, gracias a la formación que les habíamos impartido”.
Para Nayib Buriticá, quien tiene una empresa de muebles en Fusagasugá, este curso le pareció fantástico. “Yo hice los dos módulos con empresarios y fue una experiencia muy buena, empezando por lo más básico. Imagínese que cuando hacía la renovación de la cámara y comercio me empezaban a preguntar una serie de cosas y yo quedaba perdida, ya no, gracias a la capacitación que recibí”.
Pero ahí no terminan los elogios a este proyecto educativo por parte de Nayib. “Antes yo dirigía mi negocio de manera muy rudimentaria y ahora manejo la parte contable con mucha propiedad. Por fin pude organizarlo como debe ser en cuanto a ganancias y costos, entre otros temas”.
Y es que esta iniciativa la dejó tan marcada que ahora decidió estudiar contaduría con otros empresarios con los que tomó el curso. “Yo tengo 46 años y me motivé junto a mis compañeros a cursar la carrera en la UCundinamarca el otro semestre”.
Por último, esta mujer emprendedora finaliza señalando que ojalá este proyecto nunca se acabe. “Sigan con esta bella labor, ya que hay mucha gente que la desconoce y a quienes les puede cambiar la vida para bien”.
De esta manera, la UCundinamarca, a través de su política de interacción social universitaria del programa de Contaduría, trabaja por las comunidades para construir socialmente el conocimiento y generar mejoras y transformaciones al interior de las mismas para lograr una Colombia con justicia social.
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