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2026-09-24
Human rights: part of professional training?
By: Alejandro García Suárez – Advisory Office of Communications
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By: Juan Carlos Monzón – Communications Advisory Office
Yeison Mosquera se graduó del programa de Ciencias del Deporte y la Educación Física. Hijo de una madre cabeza de hogar, viuda y dedicada a trabajar en servicios generales, en principio, el panorama de oportunidades que le brindaba la sociedad no era muy prometedor. No obstante, su meta siempre fue ser profesional. Tan pronto terminó su bachillerato en el Colegio Distrital María Mercedes Carranza, se inscribió a estudiar Ciencias del Deporte en la UCundinamarca. “Yo tenía muy claro qué quería estudiar, ya que desde niño me gustaron mucho los deportes, por eso me inscribí y pasé”.
Llegó el día en el que debió pagar ese primer semestre. Apenas había salido de pagar el servicio militar y vuelto a casa, por lo que dinero, dinero, no era que sobrara. “Pagué como un millón de pesos que fue un esfuerzo inmenso para cancelarlo”.
Aunque su madre lo continuó apoyando económicamente, su vida ya empezaba a cambiar. “Estando en la universidad, me enteré de una convocatoria para promotor lúdico y me postulé y me escogieron. Allí hacíamos eventos recreativos con la población afiliada con lo cual nuestra situación económica fue mejorando y así pudimos pagar semestre tras semestre”.
Este joven quien es admirador del nadador más importante de la historia, Michael Phelps, confiesa que desde esa época ya sabía que se quería dedicar a la enseñanza de la natación, por eso complementó lo que sabía con diferentes cursos en donde aprendió además de los cuatro estilos, pecho, espalda, mariposa y libre, el de salvamento. “Cuando me gradué en el 2018, me postulé como profesor de natación, me escogieron y ahora enseñò la disciplina desde bebés con estimulación temprana, hasta adultos mayores en el Club de Cafam, ubicado en el barrio Madelena en Bogotà”.
Pero ahí no termina la historia de este joven a quien la educación lo encaminó por la senda del progreso intelectual y económico que su madre no tuvo y que gracias al espíritu investigativo que le inculcaron sus profesores en la UCundinamarca, hoy lo tienen estudiando en una universidad española. “Estoy desarrollando una maestría en rendimiento deportivo y justamente el mes pasado viajé para allá. Fue una buena experiencia. Estuve en la ciudad de Santander, provincia de Cantabria. Allí pude interactuar y conocer la experiencia de seleccionadores nacionales de diferentes disciplinas y deportistas de nivel el olímpico”.
Ahora combina su trabajo con sus estudios en la modalidad semipresencial y la UCundinamarca vuelve a ser clave en dicha formación. “Mi alma mater me abrió de nuevo las puertas y estoy haciendo una práctica profesional sobre biomecánica aplicada al deporte, pero con énfasis de natación para completar un requisito que me exige mi maestría. Igualmente estoy desarrollando mi monografía sobre entrenamiento de resistencias y un modelo concurrente”.
Así es la vida de Yeison, quien nada, para mantener la forma física, cuatro veces a la semana mil metros y que está agradecido con la institución que lo formó para la para la vida, los valores democráticos y la libertad. “Siempre destaco el espacio académico que me ha brindado mi alma mater con muy buenos docentes que han marcado mi profesión. Eso me ha incentivado a prepararme constantemente, porque me gustaría ser educador en alguna universidad o aportar al rendimiento deportivo, entrenando alguna selección juvenil de Colombia. En definitiva, la educación cambió mi vida”
Finalmente, su historia de vida trae dos lecturas interesantes, una, que la educación es el mejor camino para el ascenso social, y dos, que la matrícula cero que impulsó el rector Adriano Muñoz Barrera y que beneficia a 13 mil estudiantes según datos de julio de 2021, es la estrategia adecuada para derrotar la pobreza, ya que antes a los hogares les tocaba recabar hasta el último peso que había en la casa, para completar la matrícula.
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