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Graduada se especializa en la UNAM y emprende en México

Por: Juan Carlos Monzón. Oficina Asesora de Comunicaciones

Aquí les contamos la historia de una graduada de nuestra institución que cuando se le pregunta por la UCundinamarca no duda en decir que recuerda las herramientas que le facilitaron en las clases para emprender y resolver problemas de manera asertiva, y que gracias a eso, y a su capacidad para vencer obstáculos hoy asesora en fauna silvestre en México, a la vez, abre una cadena de restaurantes y una tienda de mascotas.

Perspicacia según el diccionario es la facultad para percatarse de cosas que pasan inadvertidas a los demás. Es esa precisamente una cualidad que tiene esta mujer aguerrida que no entiende la frase “no se puede”. “Cuando estaba estudiando en la UCundinamarca e iba ala biblioteca a consultar cualquier tema de la carrera, siempre miraba al final qué editorial había impreso el libro o el artículo científico que había leído. Me causaba curiosidad que siempre aparecía Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) en negrilla”, comenta Claudia.

Pero pronto, esa inquietud le fue absuelta en un pasillo de la universidad por una docente llamada Yolanda que por azar del destino ella se enteró que había estudiado allí. “Recuerdo que esa tarde le pregunte: ´Profe, ¿Qué tal es la UNAM?´ a lo que ella me dijo: ´Claudia, esa universidad es hermosa y gigante, tanto así que para ir de una facultad a otra hay que tomar un bus. Las bibliotecas de cada facultad son enormes y es pionera en investigación y docencia en América Latina. ¡Es un sueño estar allí!´”.

Con esa descripción, llegó a su mente una especie de epifanía. “Me obsesioné con ese tema y empecé a buscar por internet y me di cuenta que esa universidad tenía un programa que se llamaba circuitos clínicos enfocados hacia veterinarios y zootecnistas­­. Así que le escribí un correo a la decana y le comenté que si me podía dar su número fijo para llamarla a lo que me contesto a los pocos días que sí”.

Con esa respuesta, apuntó en un papelito esa cantidad de números y salió de su casa en Fusagasugá a unas cabinas telefónicas cercanas. Corría por aquel entonces el año 2009. “Hablamos y le dije que era mi último semestre y que si tenían un programa en donde pudiéramos hacer un intercambio. Ella me comentó que con Colombia no había convenio con ninguna institución”.

No obstante, le dio una luz de esperanza. “´Pero podemos tramitarlo´, me dijo. Para esa época yo era la representante de los estudiantes. Así que hablé con el decano quien mostró interés y sacó adelante el convenio y la convocatoria de dicho programa, el cual era de manera simultánea ofertado en casi todos los países de América Latina. Fue cuando me presenté con una amiga y nos la ganamos entre muchos candidatos, arreglamos maletas y viajamos”.

Y si, lo que le había dicho la profesora Yolanda aquella lejana tarde en un pasillo era cierto. La UNAM ubicada en Ciudad de México la descrestó con sus 733 hectáreas llena de infraestructura educativa de primera -la Universidad Nacional de Colombia tiene 121 hectáreas-. “Lo que más me sorprendió fueron lo adelantados que estaban en tecnología y la enorme biblioteca de tres pisos que tenía una de las mejores colecciones de medicina veterinaria y zootécnica del país”.

De esta forma empezó sus clases y gracias a la formación impartida por la UCundinamarca en donde se concibe al estudiante como creador de oportunidades, autónomo, crítico y propositivo, pudo demostrar a sus compañeros y docentes qué casta intelectual poseía. “Yo le estoy muy agradecida a mi universidad porque ahí me di cuenta que a pesar de no tener todos los recursos que ellos mostraban, teníamos una formación muy sólida en temas como reproducción, hormonas y producción pecuaria. Tanto así que nos preguntaban con mi compañera que si éramos veterinarias”.

Después se trasladó al Parque Xcaret en Cancún en donde hizo su trabajo de grado en nutrición de guacamayas. “Me fue tan bien que me dijeron que me quedara otros seis meses ampliado ese trabajo y me pagaban. Después me salió un empleo en un zoológico privado en donde estuve cuatro años y llegué a ser la gerente del mismo”.

Así emprendió en México

No obstante, las clases de emprendimiento que había recibido en la UCundinamarca en donde se promueve que las ideas de negocio se conviertan en realidad le empezaron a rondar por su inquieta cabeza. “Con las herramientas que me dio la universidad y las frases de los maestros siempre nos decían que nos arriesgáramos a crear empresa, un día decidí retirarme y montar un restaurante que se llama Rinconcito Colombiano acá en Playa del Carmen en la Riviera Maya”.

El éxito ha sido total, tanto así que ya tiene en total tres locales en esa zona turística que es una de las más exclusivas de todo el Caribe y en donde miles de turistas dejan día a día millones de euros y dólares. “Me traje a mi mamá y mis hermanos y tenemos los otros dos en Cancún y en Tolum”.

Pero ahí no para su ímpetu de empresaria, con su compañera con la que emprendió viaje por allá en el 2009 para estudiar tiene otro negocio. “Tenemos una tienda de mascotas en donde hacemos consulta y asesorías en el tema de manejo de fauna silvestre”.

Ahora que ve en perspectiva lo que ha sido su vida en ese país, no duda en agradecerle a la UCundinamarca la formación que recibió gracias a que siempre sus currículos se han basado en la práctica, la resolución de problemas desde la civilidad y los valores democráticos. “El tema de emprendimiento y acercamiento con la realidad de mi carrera fue clave ya que me permitió soñar. Por eso no dudo en aconsejarles a los jóvenes que aprovechen esas herramientas y otras que les da la universidad” concluye.

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