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2026-09-24
Human rights: part of professional training?
By: Alejandro García Suárez – Advisory Office of Communications
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Por: Juan Carlos Monzón Solórzano
Periodista Oficina Asesora de Comunicaciones
La violencia que se vivía en La Palma, Cundinamarca para el año 2000 entre el frente 22 de las FARC y los paramilitares por controlar y explotar poliducto de gasolina Puerto Salgar Mancilla fue dejando una estela de muerte. Es así como para ese año hubo 342 desplazamientos, para el 2001, 986 y para el 2002 ya 3000 personas habían abandonado la región según la Fiscalía 21 de Justicia y Paz.
Para esa época, el joven John Alexander, hijo de una farmaceuta y un técnico electricista del pueblo estaba terminando su bachillerato en medio de un conflicto que ya casi tocaba a sus puertas. “Yo era un adolescente y había el riesgo de ser reclutado por las FARC. Recuerdo que el pueblo semanalmente salía en las noticias de orden público.
En ese entonces yo jugaba microfútbol representando a Cundinamarca en distintos torneos. Fue cuando me enteré que por practicar ese deporte, la Universidad de Cundinamarca me eximía del valor de la matrícula. Esa fue la oportunidad que vimos con mis padres para salir de allí e inscribirme con el fin de cursar Ingeniería de Sistemas en la sede de Fusagasugá como efectivamente sucedió”.
Pronto llegó el último día de enero en que debía partir para cumplir su sueño. Se despidió de sus padres y con su maleta se subió en un jeep Aro Carpati, los únicos que hacían la ruta con unos destartalados colectivos. “Por esos años se gastaba uno ocho horas de camino por una carretera que era una auténtica trocha. Mis padres me consiguieron allá una habitación con alimentación y solo iba a mi pueblo en mis vacaciones”.
Así, el joven John Alexander se fue formando en una institución que lo fue forjando para la vida, los valores democráticos, la civilidad y la libertad en donde se pasa de una educación para el hacer y el trabajo a una para el ser. “El método de enseñanza fue muy bueno porque nos confrontaban con la realidad y prueba de eso es que nos llevaban por ejemplo a hacer prácticas en el CADE de la 26 y a otros lugares. Cada semestre fui aprendiendo más sobre mi carrera. Haberme graduado en el 2005 de la Universidad de Cundinamarca fue un privilegio” comenta con orgullo.
Ahora cuando el correr inexorable del tiempo ha pasado, el panorama de La Palma es distinto producto de los acuerdos de paz. “En esa época hubo muchos muertos, tanto así que allá opera una Unidad de Victimas que los orienta sobre cómo reclamar sus derechos ante el Estado. Hoy uno puede viajar por una carretera buena y la tranquilidad es total. El cambio es significativo”.
Su hoja de vida está llena de importantes logros que poco a poco lo han llevado peldaño tras peldaño hasta donde está. Su pilera lo ha llevado a trabajar como ingeniero de sistemas en el hospital de Puerto Salgar, subgerente en el de La Palma y gerente de ambulancias de Ibagué. En la actualidad es el director de sistemas de información de la gobernación que es el reto profesional más complejo de todos ya que maneja uno de los activos más importantes de cualquier organización: la información digital, insumo básico para la toma de decisiones.
“Llegué a este puesto gracias a que el gobernador vio mi hoja de vida y la experiencia que había tenido y me escogió para asumirlo. Desde acá manejamos todas las plataformas para las 19 secretarias además de las diferentes áreas que se tienen y que van desde la de cursos académicos, pasando por Mercurio que es el de gestión documental, hasta llegar a SAP que es lo de hacienda y rentas, entre otros. Tengo bajo mi cargo veinte personas que brindan el soporte técnico diario cuando alguno de estos no funcionan bien”.
No obstante, uno de los momentos más difíciles que ha atravesado en su vida fue cuando nació su único hijo. “Él llegó de seis meses pesando tan solo 1400 gramos. Cabía en la palma de mi mano. Estuvo en incubadora un mes y entubado. Le daban la leche con una jeringa de las pequeñas. Afortunadamente, al mes le dieron de alta y después fuimos padres canguro. Debíamos cada cierto tiempo estar pendiente de moverlo porque ese tipo de bebés tienden a sufrir de apnea. Fue algo duro para nosotros. Hoy ya tiene cuatro años y es nuestra adoración con mi esposa que es psicóloga”, afirma.
Ahora desde su oficina en la gobernación y con la experiencia que dan los años, no duda en dar un consejo a los estudiantes. “Les diría que aprovechen el estudio y las oportunidades que van apareciendo, porque la única herencia que le deja a uno los padres es la educación”.
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