Noticias
2026-09-24
Derechos humanos ¿parte de la formación profesional?
Por: Alejandro García Suárez – Oficina Asesora de Comunicaciones
▲ volver arriba
Por: Alejandro García Suárez – Oficina Asesora de Comunicaciones
Lo que comenzó como una idea de emprendimiento hoy se proyecta como una alternativa para aportar a la agricultura sostenible, TIBAQUYCA, que significa “Tierra de lombrices”, nació con un propósito claro, aprovechar residuos orgánicos y transformarlos en una propuesta con potencial para generar valor ambiental, académico y empresarial.
Detrás de esta iniciativa están los Creadores de Oportunidades David Quiroga Fonseca y Danna Valentina Cartagena Méndez, quienes encontraron en el Centro Digital de Emprendimiento e Innovación (CDEI) de la extensión Soacha el acompañamiento necesario para transformar una idea inicial en un proyecto con bases investigativas, técnicas y empresariales.
Para Julieth Johana Maca Romero, líder del Campo de Aprendizaje Cultural (CAC) Emprender e Innovar para la Vida y líder del proyecto, TIBAQUYCA surgió a partir de la identificación de dos problemáticas presentes en el territorio, el manejo inadecuado de los residuos orgánicos y el deterioro progresivo de los suelos destinados a la agricultura.
El nombre también recoge esta conexión con el territorio, TIBAQUYCA integra las palabras de origen muisca “Tiva”, asociada al líder o jefe, y “Quyca”, relacionada con la tierra y el territorio, desde esta perspectiva, el proyecto reconoce el papel de las lombrices en los procesos de generación y regeneración del suelo.
A través del acompañamiento académico y metodológico del Campo de Aprendizaje Institucional (CAI) de Emprendimiento e Innovación y del CAC Emprender e Innovar para la Vida, los estudiantes fortalecieron su propuesta hasta convertirla en un modelo de negocio estructurado, conectado con las necesidades del territorio y con una visión de sostenibilidad.
“El proyecto pasó de ser una idea experimental a convertirse en una propuesta estructurada desde los componentes técnico, productivo, comercial, organizacional y financiero. Este avance demuestra el compromiso de los Creadores de Oportunidades y la importancia de un acompañamiento cercano y permanente para transformar el conocimiento en soluciones reales”, señaló la líder del proyecto.
Convertir residuos en una oportunidad
La propuesta se centra en el desarrollo de un biofertilizante líquido elaborado a partir del lixiviado generado en el proceso de lombricultura con lombriz roja californiana (Eisenia fetida), la iniciativa plantea aprovechar residuos orgánicos provenientes de la plaza de mercado de Soacha para generar una alternativa orientada al fortalecimiento de prácticas agrícolas sostenibles.
Sin embargo, TIBAQUYCA va mucho más allá del desarrollo de un producto, sus creadores integraron investigación, innovación y emprendimiento en una propuesta que articula componentes técnicos, productivos, comerciales, logísticos y financieros.
Para David Quiroga, el acompañamiento del CDEI fue fundamental para darle estructura y proyección a la idea. “El CDEI nos permitió darle estructura a esa idea y comprender que emprender también significa investigar, validar y reconocer oportunidades para llevar una propuesta a otro nivel”, explicó David.
Este proceso demuestra cómo los estudiantes pueden convertir el conocimiento adquirido en soluciones con potencial de innovación y emprendimiento, pasando de identificar una problemática a diseñar alternativas que puedan responder a las necesidades del territorio y explorar oportunidades en el mercado.
Del aula al invernadero
La iniciativa también llegó a escenarios de experimentación, en el invernadero de la Universidad de Cundinamarca se desarrolló una fase experimental para evaluar la aplicación del biofertilizante en cultivos de rábano, mientras el equipo avanzaba paralelamente en la construcción de su propuesta técnica y comercial.
Este ejercicio permitió a David y Danna conectar los conocimientos adquiridos durante su formación con un reto concreto: desarrollar una alternativa que respondiera a una necesidad del sector agrícola y, al mismo tiempo, incorporara criterios de aprovechamiento de residuos y sostenibilidad. La experimentación se convirtió así en una etapa clave para observar, validar y mejorar la propuesta, fortaleciendo el componente investigativo del emprendimiento.
Una idea que comenzó a dejar huella
El esfuerzo de los estudiantes comenzó a traducirse en reconocimientos, el proyecto fue sustentado y aprobado como opción de grado y se convirtió en el primer proyecto desarrollado bajo la Ruta de Emprendimiento e Innovación.
A este logro se sumó el reconocimiento como mejor emprendimiento en ExpoUCundinamarca 9.0, escenario en el que los estudiantes pudieron presentar su propuesta y dar a conocer el proceso desarrollado.
La iniciativa también llegó a InnovAcción – Networking, realizado en la Cámara de Comercio de Soacha, donde sus creadores presentaron el proyecto mediante un pitch elevator y recibieron un diploma por su destacada participación.
Como parte del componente científico, el proyecto avanzó además en la elaboración de un artículo de investigación, fortaleciendo la relación entre la generación de conocimiento y la construcción de una iniciativa empresarial.
Noticias
Noticias
Noticias
Noticias