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2026-09-24
Derechos humanos ¿parte de la formación profesional?
Por: Alejandro García Suárez – Oficina Asesora de Comunicaciones
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Por: Juliet Carolina Castro Morales
Docente Programa de Psicología.
Ya varios lo han dicho y es que la virtualidad llegó para quedarse. De acuerdo con expertos, la pandemia hizo que tecnológicamente avanzáramos 6 años en apenas un año, impactando significativamente a las organizaciones e instituciones de educación superior que debieron re-adaptar sus metodologías hacia la educación asistida por la tecnología.
Una de las ventajas de esta modalidad es que se amplían las posibilidades del aprendizaje colaborativo. Interfaces y aplicaciones digitales desarrolladas con este fin permiten que tanto alumnos como docentes, puedan trabajar sobre modelos interactivos o pizarras de opinión en tiempo real y sobre un mismo proyecto de manera sincrónica o asincrónica ahorrando tiempo y capturando todas las opiniones.
Otra de las ventajas es la posibilidad de usar con mayor frecuencia modelos digitales mucho más exactos. Por ejemplo, aprender cómo es el proceso de reproducción de las bacterias o cómo contagian los virus células sanas, es mucho más fácil cuando se usan modelos digitales y procesos gamificados que cuando se usan dibujos o estrategias analógicas.
Esto porque los modelos simulados permiten ser explorados desde varias perspectivas y los procesos pueden ser retroactivos. En ese sentido los modelos digitales, permiten una visualización mejor y les permitían a los estudiantes probar diferentes alternativas para ver cómo se comportan los microrganismos.
Ahora bien, no todo es color de rosa. La educación asistida por la tecnología, aunque nos ha traído ventajas, es menester reconocer los beneficios de la educación presencial y la necesidad de que esta aún permanezca, en especial para los científicos humanos y quienes estudian carreras de la salud y/o medio ambiente ya que es imprescindible el contacto con humanos o especies para poder llevar a cabo intervenciones exitosas.
En ese sentido no debemos pensar de manera dicotómica o excluyente, la educación virtual y la presencial, son necesarias y cada una tiene sus ventajas y sus desventajas.
Educación a distancia y salud mental
Tengamos presente que no es la educación asistida por la tecnología sino la falta de interacción social con pares y familia lo que afecta nuestra salud mental. Los aislamientos obligatorios y las excesivas restricciones para para evitar el contacto, generaron efectos en nuestra salud mental. Entre las manifestaciones más comunes del último año se encuentran los estados altos de ansiedad, paranoia y un aumento diagnóstico tales como la depresión.
La población universitaria no es exenta, de hecho, es un grupo altamente vulnerable no solo por la situación coyuntural producida por covid-19, sino por el oscuro panorama que deben afrontar lleno de una sensación de inseguridad, problemas socioeconómicos y la incerteza en términos laborales y socioeconómicos.
¿Cómo hacerle frente a esto?
Como toda especie animal debemos actuar de manera inteligente, eso significa entender la dinámica de nuestro contexto inmediato, identificar los riesgos, buscar la manera de aprovechar óptimamente los recursos próximos para nuestra supervivencia, permanencia, procurando siempre la protección del grupo y la especie; esto incluye promover el cuidado y autocuidado cuanto antes y de manera estricta para que en breve podamos volver a tener contacto social físico.
Pero además de ese trabajo mancomunado, podemos trabajar individualmente fortaleciendo el cuerpo y las funciones ejecutivas. Es importante que nuestra atención se enfoque en las circunstancias que podemos cambiar y controlar y aquellas que no. Una vez hecha dicha clasificación, puedes generar un plan de acción a corto plazo para aquellos aspectos controlables mejorarlos o fortalecerlos desde acciones diarias.
Una de las cosas que puede mejorar y que te brindan un sentido de “libertad” es poder controlar tu cuerpo, tus sensaciones y funcionalidad del mismo. Con base en ello la actividad física rutinaria es una excelente opción para aumentar la motivación, generar estados emocionales positivos, ayudar a la autoestima y fortalecer el sistema inmunológico.
Otro camino es mantener el fortalecimiento mental mediante lecturas, el aprendizaje nuevo, los juegos de mesa. Además, seleccionar “el alimento” que le das a tu cerebro, esto significa, filtrar aquellos contenidos que te generen estados negativos y evitarlos o disminuir su “consumo”. Utiliza la energía de tu cerebro para dirigirla hacia actividades productivas, que generen placer, sentido de plenitud, control tranquilidad y te devuelva la confianza.
Conversa con amigos y familiares, así sea por video llamada. Manifestar los sentimientos, emociones con quienes te rodean te permitirá verte y escucharte, darte cuenta que no eres la única persona que siente el malestar y una voz de alivio te devuelve el sentido de pertenencia a un grupo y de apoyo social.
Finalmente, adapta tu entorno, hazlo acogedor, será tu lugar por unos meses, no te tortures con espacios que te generan desagrado. La armonía y la organización de los espacios inciden en la organización mental y la creatividad.
Estudiantes, no son la generación del futuro, son la generación del presente en quienes el mundo confía para crear soluciones urgentes y reales a los cambios acelerados que se avecinan; es la educación, la ciencia, la investigación y la tecnología, las herramientas disponibles en su entorno, que deben ser aprovechadas de manera óptima para que en breve podremos pasar esta página amarga que marco la vida de toda una generación.
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