Sede Fusagasugá
2026-09-24
Derechos humanos ¿parte de la formación profesional?
Por: Alejandro García Suárez – Oficina Asesora de Comunicaciones
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Por: Alejandro García Suárez – Oficina Asesora de Comunicaciones.
El aroma del café reunió conocimiento, tradición y territorio en la sede Fusagasugá, con éxito finalizó el curso de formación en Barismo de Café, liderado por la Facultad de Ciencias Agropecuarias y el programa de Ingeniería Agronómica, una experiencia que permitió a los participantes de la comunidad universitaria y externa acercarse al mundo del café desde una mirada integral.
Más allá de aprender técnicas para preparar una buena taza, el curso se convirtió en un espacio para reconocer el café como parte de la identidad cultural, el patrimonio productivo y una oportunidad para aportar al desarrollo de Fusagasugá y la región del Sumapaz.
Para Jonathan Córdoba Fontecha, coordinador del programa de Ingeniería Agronómica, el café representa una importante dinámica económica y cultural para el territorio, por esta razón, el programa ha impulsado jornadas de formación con expertos que permitan fortalecer los conocimientos y valorar cada una de las etapas que hacen posible llevar el café desde el campo hasta la taza.
En esta oportunidad, la formación estuvo orientada por Diego Cáceres, experto y productor de café, quien ha participado en diferentes escenarios especializados, como Expo Cafés de Colombia 2025, durante las tres jornadas que duró el curso, los asistentes conocieron la historia y evolución del café en el mundo y en Colombia, su relación con la cultura y el territorio, así como los factores que influyen en la calidad de un café de especialidad.
El proceso también permitió comprender el recorrido del grano desde su cultivo hasta su preparación final, abordando aspectos relacionados con la producción, la cosecha, la poscosecha, los métodos de filtrado y los principios básicos del barismo, de esta manera, los participantes reconocieron el papel del barista como un puente entre el trabajo de los caficultores, la cultura y el consumidor.
Para Diego Cáceres, estos espacios son fundamentales para seguir fortaleciendo una industria que ha dejado una profunda huella en el país. Además, destacó la importancia de reconocer el trabajo que comienza en el campo, donde los caficultores desarrollan procesos esenciales para obtener un producto de calidad. “El barista es la última cara que lleva el café a la mesa, pero el trabajo más importante está en nuestros caficultores”, expresó.
Entre los participantes estuvo Jairo Hortúa, exalcalde de Fusagasugá, quien resaltó la importancia que la Universidad genere escenarios para conocer y valorar un producto tan representativo de la región, para él, la experiencia permitió aprender sobre la preparación
del café y comprender mejor el esfuerzo que existe detrás de cada cosecha, al tiempo que abre oportunidades para fortalecer la economía cafetera de Fusagasugá y el Sumapaz.
Desde la mirada estudiantil, Estiven Torres, integrante del Club de Café y estudiante de tercer semestre de Ingeniería Agronómica, destacó la oportunidad de complementar sus conocimientos sobre el cultivo con el aprendizaje de lo que ocurre después de que el producto sale de las manos de los campesinos, una experiencia que, según señaló, permite comprender toda la cadena de valor y aportar, como futuros profesionales, al fortalecimiento del sector rural.
Con iniciativas como esta, la Universidad de Cundinamarca continúa consolidando escenarios de aprendizaje que conectan el conocimiento con las realidades del territorio. Desde el Modelo Educativo Digital Transmoderno (MEDIT), estas experiencias promueven una formación que trasciende el aula, reconoce los saberes de las comunidades y permite a los estudiantes aprender, crear y transformar junto a su entorno, convirtiendo el conocimiento en una oportunidad para aportar al desarrollo y bienestar de la región.
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