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Decirle sí a una ayuda psicológica, vale la pena

La actual pandemia generó para muchas personas un cambio sicológico abrupto que ha llevado a que en las familias se hagan replanteamientos de las actitudes, la formación y las características de las mismas.

Si bien, este es un momento actual generado por una enfermedad y por el miedo a ser infectado, es un planteamiento que viene desde siempre en el desarrollo del ser humano y es cómo se dan esos crecimientos físicos o sicológicos a nivel personal o familiar.

¿Duelen esos cambios? La respuesta es sí. Aunque hay dos grupos de personas, los que sienten que les duele crecer y los que no, y a cualquiera de los dos se debe respetar.

Con estas premisas, bienestar universitario de la extensión de Facatativá de la Universidad de Cundinamarca, decidió hacer el conversatorio Crecer Duele, una charla liderada por la psicóloga especialista en gerencia de recurso humano de la Fundación Universitaria Konrad Lorenz, Paola Beltrán. El evento se transmitió por medio de las redes sociales de la universidad y fue liderado por la enfermera de la extensión de Facatativá, Diana Pedraza y por la psicóloga del bienestar universitario, María Alejandra Bonilla.

Para comprender este tema y generar un cambio de pensamiento en las personas, la sicóloga Beltrán explicó que sí hay dolor en el ser humano al crecer aunque muchos perciban que no es así.

Un ejemplo claro es en los niños pues hay momentos en los que ellos sienten dolor en las extremidades y al acudir al médico, hay una explicación clara y es que están en etapa de crecimiento y por eso existe el dolor.

“Es necesario creer y pretender que esto no pase es equívoco, porque se hace necesario el crecimiento en ellos (los niños) para generar madurez en su vida, no solo física sino también emocional”, afirmó Beltrán.

Y agregó: Los seres humanos nos hemos visto presos en un libreto impuesto por la sociedad, lo llamo el gran libreto de la vida, donde nos han enseñado una serie de pasos de cómo debe ser nuestra vida y dicen que debes crecer, ir al colegio, luego a la universidad, debes hacer un posgrado, casarte, comprar un apartamento, tener hijos o mascotas y cuando lo cumplas serás feliz. El problema es que muchos lo hemos comprado porque una cosa es que no lo enseñen y otra es que lo compremos.

Sin embargo, habrá personas que aún, con estos ejemplos, no creen que crecer duele, así que la experta recomienda que si hay esa sensación, “tal vez la vida hoy te está preparando para ser ese soporte emocional que alguien tal vez necesita”.

La psicología de la extensión de Facatativá, María Alejandra Bonilla, afirmó que para llevar dichas cargas emocionales o físicas es importante tener redes de apoyo que pueden ser familiares o sociales.

Hoy en día existen dos tipos de redes de apoyo, formal e informal, la primera se refiere por ejemplo a las áreas de bienestar de universidades, de los grupos de empleados, de salud mental de las empresas prestadoras de salud y de atenciones interdisciplinarias; mientras que la segunda, hace referencia a los grupos de familiares o amigos.

Sin embargo, estas últimas se convierten en un problema cuando empiezan a generar un entorno tóxico “si hay un ambiente tóxico lo mejor es que nos abramos un poco más a la oportunidad de acudir a una red de apoyo formal. Cuando me formé, ir al psicólogo o al área de salud mental era una estigmatización y eso no es así”, indicó la sicóloga, Beltrán.

Por lo tanto, podemos reconocer que es necesario crecer porque cuando no lo hacemos, el estancarse, es peor. Además, físicamente la etapa de crecimiento duele y lo mismo ocurre con la vida emocional y sicológica.

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