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2026-09-24
Derechos humanos ¿parte de la formación profesional?
Por: Alejandro García Suárez – Oficina Asesora de Comunicaciones
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Por: Alejandro García Suárez – Oficina Asesora de Comunicaciones
Lo que para muchos es un residuo destinado a la basura, para un grupo de investigadores se ha convertido en una oportunidad para innovar, aprender y aportar al cuidado del medio ambiente. Desde el Laboratorio de Electrónica de la Unidad de Apoyo Académico se desarrolla un proyecto que busca transformar botellas plásticas de PET en filamento para impresión 3D, material ampliamente utilizado para la fabricación de prototipos, piezas y soluciones tecnológicas.
La iniciativa surgió al identificar la necesidad de encontrar alternativas sostenibles para aprovechar uno de los residuos más comunes en el entorno, las botellas plásticas de bebidas. A partir de esta problemática, el equipo comenzó a investigar cómo convertir este material en un recurso útil para el desarrollo académico y tecnológico.
Según explicó Andrés Felipe Garibello Medina, Gestor del Laboratorio de la Unidad de Apoyo Académico, el propósito del proyecto va mucho más allá del reciclaje tradicional. “Queríamos demostrar que un residuo tan común como una botella plástica puede convertirse en una herramienta para la innovación, el aprendizaje y la creación de nuevas soluciones dentro de la Universidad”.
El proceso inicia con la transformación de las botellas en tiras de plástico que posteriormente ingresan a una máquina extrusora diseñada para producir filamento de aproximadamente 1,75 milímetros de diámetro, compatible con impresoras 3D.
El proyecto cuenta con el apoyo de la Unidad de Apoyo Académico, bajo la supervisión de la doctora María de los Ángeles Franco, y con la participación de Juan David Sánchez, Christian Rodríguez Mantilla, Yerson Calderón Vargas y Andrés Felipe Garibello Medina, integrantes del Laboratorio de Electrónica.
Uno de los aspectos más destacados de esta iniciativa es que gran parte de la máquina utilizada para el proceso fue construida con componentes recuperados de equipos en desuso. “No solo buscamos reutilizar botellas plásticas. También quisimos dar una segunda vida a motores, piezas mecánicas y componentes eléctricos que normalmente terminarían desechados”, señaló Garibello.
Además, varios elementos de la extrusora fueron diseñados y fabricados mediante impresión 3D dentro del mismo laboratorio, aprovechando los conocimientos y recursos tecnológicos disponibles en la institución.
Actualmente, el prototipo es capaz de producir cerca de 12 metros de filamento en aproximadamente 35 minutos utilizando material proveniente de botellas recicladas. Aunque el proyecto continúa en fase de desarrollo, los resultados obtenidos han sido alentadores. “Los avances que hemos logrado nos motivan a seguir optimizando el sistema para aumentar la producción y mejorar la calidad del filamento obtenido”, afirmó el gestor del laboratorio.
El equipo también trabaja en nuevas líneas de investigación orientadas a aprovechar otros componentes de las botellas, como tapas y accesorios plásticos que habitualmente son descartados. De igual manera, exploran el uso de tintas de impresoras vencidas o en desuso para incorporar color al filamento reciclado. “Estamos evaluando cómo aprovechar tintas que ya no tienen uso comercial para dar color al filamento. De esta manera, podríamos reutilizar otro residuo y ampliar las posibilidades de aplicación del material que producimos”.
Con este proyecto, la Universidad de Cundinamarca continúa fortaleciendo la investigación aplicada, la innovación tecnológica y las prácticas sostenibles, demostrando que el conocimiento puede convertirse en una herramienta para transformar los desafíos ambientales en oportunidades de desarrollo y aprendizaje.
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