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2026-09-24
Derechos humanos ¿parte de la formación profesional?
Por: Alejandro García Suárez – Oficina Asesora de Comunicaciones
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Por: Juan Carlos Monzón. Periodista Oficina Asesora de Comunicaciones
Beicy Vargas estudió Administración de Empresas en jornada nocturna y recuerda que su paso por la universidad le dejó marcado el valor de la persistencia, pues para emprender o crecer en una empresa es un elemento fundamental que pocas veces se aprende en las aulas.
Vargas jamás pensó en trabajar en otro país diferente a Colombia, pero ya lleva 18 años en Perú. Su historia en ese país está ligada a la Cruz Roja Colombiana, “yo era voluntaria y en unos eventos conocí a unas personas de la Cruz Roja Peruana y después ellos me invitaron de vacaciones en el 2002 a su país y no lo pensé dos veces, me fui de turista. Regresé y me enteré a los pocos meses que había una vacante con ellos, me postulé y quedé”.
Después en su aventura como inmigrante tuvo la suerte de conocer a un directivo de la federación de tabla. “Nos hicimos amigos y un día me llamó para que fuera administradora allí, renuncié a la Cruz Roja y estuve en ese trabajo dos años. Posteriormente me alejé de esa actividad un tiempo y me volvieron a llamar para coordinar la realización de los diferentes campeonatos que organizan. Cada evento tiene un jefe y un equipo de jueces, yo hago de enlace con ellos y con el director deportivo para que todo salga bien”, comenta.
Y así ya lleva un buen tiempo en ese país, pero lo que la decidió a quedarse fue el amor. “Conocí a mi marido que es peruano y trabaja como químico farmaceuta en un hospital, nos enamoramos y nos casamos en Lima, hubo química- comenta en medio de sonrisas-”.
Ahora como buena colombiana emprendedora, combina ese trabajo con uno en la multinacional de productos de belleza llamado Mary Kay cuya sede está en Estados Unidos. “Entré a laborar allí de casualidad. Una amiga me presentó en un evento a la número uno en esa compañía llamada Patricia Tucker. Yo iba era para que me regalaran una cremas –afirma con un tono de interesada-, pero al escuchar a esta señora, me motivé a entrar a ese negocio. En principio fui una asesora que no le ponía mucha atención al tema, pero el año pasado decidí meterle la ficha y me nombraron directora. Ahora tengo cincuenta y seis personas a mi cargo”, comenta con orgullo.
Cuando se le pregunta que recuerdo atesora de su paso por la Universidad de Cundinamarca no duda en decir que “siempre me repetían los profesores que debía insistir, persistir y nunca desistir si quería lograr alguna meta profesional o personal”. Y complementa esa afirmación: “miré yo estudié de noche porque de día trabajaba y los fines de semana estaba como voluntaria de la Cruz Roja, pero mi meta era ser una profesional y ejercer y así lo he logrado gracias a ese mensaje que recibí en aquella época y que me gustaría que las nuevas generaciones lo tengan así de claro”.
Sobre Colombia esta mujer de carcajada contagiosa y voz estridente posee una visión optimista gracias a su permanencia muchos años afuera lo que le permite tener una mirada panorámica de lo que nos pasa. “Nuestro país es un paraíso y lo triste es que no nos damos cuenta de eso. Acá solo hay costa, selva y sierra mientras nosotros tenemos cinco regiones muy fértiles. A eso súmele que el litoral peruano es muy árido. Nuestro nación tiene dos costas y las ciudades están relativamente cerca una de otra, mientras en Perú la ciudad más próxima a Lima se encuentra a ¡ocho horas en carro!”.
Por todo eso es que al finalizar esta entrevista aflora la añoranza por el país y afirma que “cuando ya esté viejita, quiero morir en Colombia”, concluye.
En la Universidad de Cundinamarca continuamos estrechando la relación con nuestros graduados. Si quieres contarnos tu historia de emprendimiento o crecimiento profesional e inspirar a otros, te invitamos a escribirnos al correo: [email protected]
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