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2026-09-24
Derechos humanos ¿parte de la formación profesional?
Por: Alejandro García Suárez – Oficina Asesora de Comunicaciones
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Por: Henry Ernesto Pérez Ballén
Ayúdeme a leer estas cifras: según datos del Instituto de Estadística de la Unesco, para el 20 de febrero de 2020 se registraban 1’026.210 estudiantes afectados por los cierres de centros de educación a causa del Covid 19, para la fecha que se escribe este artículo la cifra es de: 1.540’456.840; Si no estoy mal, son mil quinientos cuarenta millones cuatrocientos cincuenta y seis mil ochocientos cuarenta alumnos que cambiaron en un mes su visión de un mundo abierto, contaminado y competitivo para el cual se estaban preparando.
El anterior panorama aterrador remite a escenas con niebla, invasión de ratas, cal sobre cadáveres y capuchas para esconder los rostros marcados por la peste negra, y se repite en la hipermodernidad que describe Lipovestky, donde la “sensación de inseguridad ha invadido los espíritus y las epidemias están a la orden del día” (Lipovetsky & Sébastien, 2016) obligando al ser humano a transformar de manera individual y aislada su propia realidad…
Pero la cifra sigue subiendo, ya son un millón quinientos setenta y seis mil estudiantes que interrumpieron su escolaridad y representan el 91.3% del total de alumnos matriculados en el mundo (UNESCO, 2020) que abandonan sus estudios, en la mayoría de casos por el imposible acceso a la red: herramienta de comunicación, que, desde su invención en 1990 ha sido usada con fines más comerciales, políticos y empresariales, y ahora el mundo se sorprende ante el concepto de Red educativa digital.
Entonces se inicia el pánico y la zozobra de miles de entes educativos que se jactan de estar a la vanguardia de la tecnología y ante la pandemia se estrellan con la virtualidad sin saber, en su mayoría, cómo responder. Las autoridades educativas advierten de inmediato: “En la academia, ni pánico ni apatía, debe existir ecuanimidad” (El Espectador, 2020). Para muchos esa ecuanimidad es cerrar, suspender el proceso educativo. Para otros pensar rápidamente, reinventarse y explorar la virtualidad. Mientras tanto, unos pocos proponen una carta de navegación educativa acorde al contexto sociohistórico y cultural. Sin importar lo anterior, todos buscan una sola cosa: que las cifras que muestra la UNESCO no sigan aumentando.
Las noticias son esperanzadoras, algunos países dan pasos para salir del confinamiento, eso puede demorar un poco; mientras tanto el cuidado es extremo y el ser humano se prepara para remodelar su paisaje translocal, aislado y desde la virtualidad, extendiéndose la cuarentena.
Ante lo anterior la ciudadanía se apertrecha para vivir lo mejor posible, se dictan medidas de seguridad, económicas y humanitarias; se aprestan los diversos sectores a afrontar la nueva economía a través de la red, lo digital se impone, ya no como una moda sino como una necesidad imperante para subsistir; lo que implica un cambio de mentalidad, de pensar, de sentir y de ser… Ser digital.
Que el nuevo entorno comunicativo propicie la inclusión o la exclusión, que potencie la cohesión o la fragmentación social no depende, de las herramientas ni de las prácticas comunicativas, sino del deseo que impulsa su uso… Todo depende de la emoción que subyace al uso de la tecnología… (Ferrés, 2014, pág. 95)
Lo anunciado por Ferrés implica ir más allá de lo informativo o instrumental, es humanizar lo digital y comprender la virtualidad como una herramienta de construcción, pero… El miedo ha tocado la puerta… ha subido el número de contagiados, las noticias resaltan más los muertos y contagiados que los recuperados; el pánico se respira en la soledad de cada ciudad; ese pavor que aterriza a la realidad de una de humanidad, débil, desinformada, poco generosa y sabedora que posee problemas más profundos como la ira (Nussbaum, 2019) y la impaciencia.
Actualmente vemos titulares como “Sancionan a 14 personas por hacer fiesta en una casa hotel…” (El Tiempo, 2020) “Ciudadanos de diferentes países violan la cuarentena obligatoria sin miedo a detención o sanción” (Actualidad RT, 2020), y este libre albedrío puede llevar puede llevar al aumento del número de contagiados por encima de la capacidad médica, y por tanto, aumentar drásticamente el número de muertes, o permitir el diálogo y la construcción desde la comprensión contextual propia y del otro, porque parafraseando a Lipovetsky, el ser humano no ha eliminado sus ganas de innovar, de crear, de reinventarse, de aprender.
El conocimiento ya no se percibe ni como absoluto ni como universal, sino como local, cambiante a lo largo de la historia y que tiene que ser reconstruido de vez en cuando sobre los cimientos de la experiencia vivida, individual y social (Teare, Davies, & Sandelelamds, 2002, pág. 33)
Alegórica frase en tiempos de pandemia, que obliga aprender en el contexto para reinventarse, reconstruirse como ser y como sociedad, la misma que esperanzada sabe que existe una carrera científica para descubrir la vacuna, pero que los medios desde ya anuncian con presagio de lucha “Una competencia científica como esta no se veía desde la conquista del espacio.
La victoria estratégica cambiará el ajedrez mundial.” (Semana, 2020); ya la tierra es la “aldea Global” de McLuhan, cualquier información o rumor por las redes y medios masivos de comunicación afecta emocionalmente a la población que ante la primera señal de egoísmo y más si está en juego la vida, sale en estampida y allí la hecatombe se inicia… Entonces, al recopilar información quedan dos realidades en estas épocas de pandemia, el manejo de la información y el redescubrimiento de lo virtual (remoto) en la educación.
Pero ahora, en la semana santa más atípica de la historia moderna, se observa desde la plaza vacía de San Pedro en Roma cómo el papa de manera remota bendice a la humanidad, mientras implora que sea protegida de tan terrible enfermedad; los lugares santos de diversas religiones sin feligreses, las ciudades sin turistas y las calles sin humanos por el miedo a ser contagiados, a morir y a no ser enterrados en camposanto. Las leyes y el pavor obligan al encerramiento total.
La atención y el contacto con el otro es virtual, porque así conviva con los suyos, cada uno se centra en sus pantallas (celular, tv), allí la información sobre el Covid 19 es permanente, angustiante, preocupante: pérdidas millonarias, colapsos financieros, desempleo, crisis, recesión, el pico y género que recuerda los campos de concentración, mientras la visión apocalíptica conspirativa que circula por las redes aterroriza.
“El mayor error que podemos cometer en estas situaciones es desinformar. Diga la verdad. Dígalo con claridad. Dígalo con compasión. Dígalo con empatía por lo que la gente está pasando. El mayor error que podemos cometer en estas situaciones es desinformar”. Barack Obama. (bloomberg philantropies, 2020)
Pero por paradójico que parezca, no hace mucho tiempo, por la misma red que hoy los espanta, 102 millones de personas vitoreaban a Shakira y Jennifer López durante su presentación en el superbowl, transmisión también en directo que fue catalogado como el evento transfronterizo que resaltó las culturas ancestrales latinas e incluía un fuerte mensaje político. Los dos actos, con el respeto que ambos merecen, buscan cambiar realidades personales y translocales, hacen lo que saben hacer de manera tal que influyen desde lo personal positivamente en la sociedad (Muñoz Barrera, 2019) y desde cualquier lugar del mundo.
Y mientras “El planeta que parece congelado como un vídeo en pausa como consecuencia del confinamiento masivo…” (El País, 2020), el contexto obliga al ser humano a reinventarse en su propio y limitado espacio, así sea una mansión, pues tal como lo afirma Oppenheimer (2018) “el entorno crea a los genios y no al revés”.
A esta altura del contagio las certezas no existen y solo resta pasar de la sociedad de la información y el conocimiento, a una sociedad del aprendizaje continuo y de la acción. “No solo aprender haciendo, también aprender a aprender aprendiendo” Stiglitz (2015). Es necesario trazar una ruta de autoaprendizaje digital, remoto, autónomo que según recomendaciones de la UNESCO “….
Que permita aprendizaje permanente para promover los comportamientos, gestos y hábitos que pueden prevenir la contaminación” (2020), pero que a la vez admita la autotransformación que le dé sentido al existir en el aislamiento; hacer realidad el principio aristotélico planteado por Ferrés: “la educación mediática como educación del deseo” (2010), fundamento del transhumanismo que cuestiona los límites naturales del ser humano y promueve superarlos mediante el mejoramiento de la tecnología.
Tecnología que permite ver en directo la evolución del coronavirus en diferentes pantallas del mundo, se van llenando de puntos rojos que enseñan cómo crece la pandemia. No solo aterra, también fascina cómo en tiempo real, de forma dinámica e interactiva la cifras suben, bajan, se mueven… Los recuperados van en aumento y el número de infectados comienza a disminuir….
Esa fascinación por las pantallas, y el modo en que se presenta y narra la información ante la zozobra de la humanidad están centradas en la ética del prosumidor[1]: “En vez de clasificar a las personas por lo que poseen, como hace la ética del mercado, la ética del prosumidor atribuye un elevado valor a lo que hacen” (Toffer, 1985, pág. 373). El coronavirus está enseñando a valorar lo que se hace.
Pero no para dejarlo allí, porque el aprendizaje con dolor parece ser la premisa de esta peste, y ya se plantean diversos modelos pedagógicos, las pantallas se llenan de instructores, profesores, guías, entrenadores, cursos, seminarios, técnicas y secretos para enseñar. Todas las técnicas didácticas, las aulas invertidas, los modelos de diseño instruccional, los webinares y hasta repositorios en la red (mal llamado cursos virtuales), son válidos para transmitir el conocimiento en estos tiempos de pandemia. Se rompe el esquema de tú escuchas y tú aprendes, ahora en el campo multidimensional de aprendizaje es: yo te escucho, yo te hablo y construimos.
“En la ciudad de aprendizaje de la UNESCO de Wuhan, en China, el primer epicentro de COVID-19, más de un millón de estudiantes de primaria y secundaria han participado en “clases aéreas” desde febrero (…) En Italia, Torino City Love, ofrece a toda la ciudad de forma gratuita un lugar para probar soluciones innovadoras, proporcionando un lugar real, infraestructura, red y conocimiento para experimentar y ampliar la innovación. (Atchoarena, 2020)
Los anteriores ejemplos planteados por el director del Instituto para el “Aprendizaje a lo Largo de Toda la Vida” de la Unesco, plantea estos ejemplos ante la necesidad de gestionar el conocimiento para saber interpretar y pensar el mundo a través de estructuras académicas que permiten el hacer, experimentar, fracasar e innovar en permanente construcción dialógica y formativa, son necesarias para elevar la calidad de vida de la sociedad, con acciones transformadoras más allá de la web 2.0.
“En Wuhan ya pueden salir y así les está yendo (…) las restricciones continuarán, la amenaza de más infecciones está lejos de terminar” (CNN, 2020) Pero esas experiencias de los habitantes de Wuhan que en todo el mundo se quieren saber, hacen parte de ese conocimiento íntimo y que difícilmente se transmiten en los medios por ser personal, único y porque se ha construido desde el mismo momento que nace y se hace robusto con todas las experiencias vividas.
Se transmiten datos, palabras, cifras, que cuando el ser humano las comprende se convierten en información porque es útil para él y cuando comunica esa información se convierte en acción. Gracias a esas acciones los habitantes sobrevivientes de Wuham nos enseñan sus experiencias. El conocimiento no es para el ser, es para la sociedad.
Hoy las cifras de infectados han bajado, la de muertos también y los recuperados aumentan, y en este relato esperanzadoramente aterrador el MEDIT ha estado presente desde antes del COVID 19. Aquellas palabras resaltadas en negrilla arriba son la filosofía del Modelo Educativo Digital Transmoderno que permitió que la Universidad de Cundinamarca tiempo atrás adoptara el estilo de vida digital y se contara entre los entes educativos del mundo que, sin parar un solo día, siguen en la construcción de la generación siglo XXI en épocas de la pandemia.
Autor: Henry Ernesto Pérez Ballén
Profesor TCO Universidad de Cundinamarca
Facultad de Ciencias Sociales, Humanidades y Ciencias Políticas
Corrección de estilo: Luis Chacón
Profesor TCO Universidad de Cundinamarca
Facultad de Ciencias Sociales, Humanidades y Ciencias Políticas
Referencias
Actualidad RT. (26 de 03 de 2020). https://actualidad.rt.com/. Obtenido de https://actualidad.rt.com/video/347619-violar-cuarentena-obligatoria-miedo-sanciones
Atchoarena, D. (. (8 de 4 de 2020). https://en.unesco.org/. Obtenido de https://en.unesco.org/news/covid-19-learning-cities-front-line
bloomberg philantropies. (10 de 4 de 2020). https://www.bloomberg.org/. Obtenido de https://www.bloomberg.org/press/releases/president-barack-obama-joins-mike-bloomberg-to-address-more-than-300-cities-at-fourth-virtual-convening-to-support-local-coronavirus-response/
CNN. (11 de 4 de 2020). https://cnnespanol.cnn.com/. Obtenido de https://cnnespanol.cnn.com/video/wuhan-salen-termina-cuarentena-confinamiento-residentes-viajes-coronavirus-digital-pkg/
Davies, D. (2010). Hacia una sociedad que aprende. En R. Teare, D. Davies, & E. Sandelands, Organizaciones que aprenden y formación virtual (pág. 33). Barcelona: Gedisa.
El Espectador. (29 de 03 de 2020). https://www.elespectador.com/. Obtenido de https://www.elespectador.com/noticias/actualidad/en-la-academia-ni-panico-ni-apatia-debe-existir-ecuanimidad-articulo-911631
El País. (08 de 04 de 2020). https://elpais.com/. Obtenido de https://elpais.com/economia/2020-04-08/los-indicadores-apuntan-que-el-mundo-ha-entrado-en-recesion.html
El Tiempo. (4 de 4 de 2020). https://www.eltiempo.com/. Obtenido de https://www.eltiempo.com/justicia/delitos/imputados-hombres-que-violaron-aislamiento-para-jugar-billar-en-tunja-481042
Ferrés, J. (2014). Las pantallas y el cerebro emocional. Barcelona: Gedisa.
Henry Pérez & Asociados. (08 de 04 de 2020). Acta e informe de diseño de relato institucinal. Chía, Cundinamarca, Colombia.
Lipovetsky, G., & Sébastien, C. (2016). Los tiempos hipermodernos. Barcelona: Anagrama S.A.
Muñoz Barrera, A. (7 de 4 de 2019). https://www.ucundinamarca.edu.co/. Obtenido de https://www.ucundinamarca.edu.co/index.php/modelo-educativo-digital-transmoderno
Nussbaum, M. C. (2019). El cultivo de la humanidad. Barcelona: Paidos.
Semana. (10 de 4 de 2020). www.semana.com. Obtenido de https://www.semana.com/nacion/articulo/vacuna-contra-el-coronavirus-cambiara-el-ajedrez-mundial/662657
Stiglitz E, J., & Gerrnwald, B. C. (2015). La creacion de una sociedad del aprendizaje. Mçexico D.F.: Crítica.
Teare, R., Davies, D., & Sandelelamds, E. (2002). Organizaciones que apremden y formación virtual. Barcelona: Gedisa.
Toffer, A. (1985). La tercera ola. Barcelona: Plaza & Janes.
UNESCO. (04 de 2020). es.unesco.org. Obtenido de https://es.unesco.org/covid19/educationresponse
[1] Término acuñado por Alvin Toffer en su libro “la tercera Ola” y definido como: personas que consumen lo que ellas mismo producen.
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