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Conoce el Decálogo Transmoderno

En la Universidad de Cundinamarca comprendemos que educar es educar para la vida. Desde el Modelo Educativo Digital Transmoderno MEDIT, cada integrante de nuestra comunidad es un sujeto actuante, libre y transformador, que se construye en relación consigo mismo, con el otro, con la sociedad y con su territorio. Cuidar la vida implica, por tanto, reconocer que nuestro bienestar también se construye dialógicamente y que ninguna persona tiene que afrontar en soledad aquellos momentos en los que vivir, continuar o encontrar sentido se hace difícil.

Desde una perspectiva transmoderna, hacemos del cuidado una acción compartida y transformadora.

1. Reconocemos la vida como centro de nuestra formación

En la Universidad de Cundinamarca no nos formamos únicamente para ejercer una profesión; nos formamos para la vida. Reconocer nuestras emociones, necesidades, dificultades y posibilidades hace parte de ese proceso. Cuando atravesamos situaciones que sobrepasan nuestros recursos, reconocerlas y expresarlas constituye una acción de cuidado, autonomía y responsabilidad con nosotros mismos.

2. Nos reconocemos en el otro

La transmodernidad nos invita a comprender que nuestra existencia también se construye en relación con otras personas. Por eso, cuando un compañero, compañera, un creador de oportunidades, un gestor del conocimiento y el aprendizaje o integrante de nuestra comunidad atraviesa un momento difícil, su experiencia no nos resulta indiferente. Acercarnos, preguntar, escuchar y mostrar disponibilidad son maneras de reconocer al otro y fortalecer una comunidad universitaria solidaria.

3. Dialogamos para comprender, no para juzgar

En una comunidad que aprende y se transforma mediante el diálogo, escuchar significa dar lugar a la experiencia del otro sin minimizarla, cuestionarla o compararla. Expresiones de desesperanza, agotamiento, soledad o sufrimiento merecen ser escuchadas con respeto. El diálogo puede convertirse en un puente hacia el cuidado y la búsqueda de ayuda.

4. Reconocemos las señales y actuamos con responsabilidad

Cambios importantes en el comportamiento, aislamiento, desesperanza persistente, abandono de actividades, expresiones de sentirse una carga, despedidas inusuales o manifestaciones relacionadas con no querer continuar viviendo requieren nuestra atención. Estar atentos a estas señales nos permite reconocer que una persona puede estar atravesando una situación difícil y acercarnos desde el cuidado, el respeto y la corresponsabilidad.

5. Preguntar también transforma

Cuando sentimos preocupación por alguien, podemos preguntar abierta y respetuosamente cómo se encuentra y, cuando sea necesario, si ha pensado en hacerse daño o en no querer vivir. Evitar el tema no protege. Generar un diálogo seguro puede romper el silencio, disminuir el aislamiento y abrir posibilidades de acompañamiento. Una pregunta hecha desde el cuidado puede convertirse en un acto transformador.

6. Cuidamos juntos cuando la vida está en riesgo

Si una persona manifiesta intención de hacerse daño, refiere un plan o identificamos una situación de riesgo inmediato, no la dejamos sola. Permanecemos cerca, buscamos apoyo y activamos las rutas institucionales y los servicios de atención correspondientes. El cuidado de la vida supera la actuación individual: es una responsabilidad solidaria y compartida.

7. Acompañamos desde nuestros saberes y reconocemos nuestros límites

Ser comunidad también implica reconocer que no todas las situaciones podemos resolverlas por nuestra cuenta. Podemos escuchar, orientar, acompañar y facilitar el acceso a redes de apoyo, sin asumir responsabilidades que exceden nuestro rol. Reconocer nuestros propios límites nos permite cuidar de manera responsable, respetuosa y solidaria, tanto a los demás como a nosotros mismos.

8. Transformamos los ambientes que habitamos

Desde el MEDIT entendemos que el sujeto transforma su realidad y, al hacerlo, también se transforma a sí mismo. Por ello, el bienestar no depende exclusivamente de cada persona. Las relaciones que construimos, las prácticas académicas, el trato cotidiano, la inclusión, el reconocimiento de las diferencias, la solidaridad y las condiciones de nuestros espacios universitarios también pueden favorecer o afectar la vida. Cada interacción es una oportunidad para construir una Universidad más humana y respetuosa.

9. Construimos redes que trascienden el aula

Somos una comunidad aprendiente que se construye en múltiples espacios, relaciones y territorios. Compañeros, compañeras, estudiantes, docentes, familias, amistades, profesionales y servicios institucionales pueden conformar redes significativas de cuidado. Acercarnos a ellas y permitir que otras personas nos acompañen amplía nuestras posibilidades para afrontar momentos difíciles. Pedir ayuda es también ejercer nuestra libertad y nuestra capacidad para actuar sobre nuestra realidad.

10. Hacemos del cuidado de la vida un acto transmoderno

Ser una comunidad transmoderna implica no permanecer indiferentes frente a las realidades humanas que podemos transformar. Cuidar la vida significa reconocernos, dialogar, actuar solidariamente, respetar la diversidad, favorecer la convivencia y comprometernos con el bienestar propio y colectivo. Cada vez que escuchamos sin juzgar, acompañamos responsablemente u orientamos a alguien a acceder a una red de apoyo, contribuimos a transformar nuestra Universidad y nuestros territorios.

Nuestro compromiso

En la Universidad de Cundinamarca, educarnos para la vida también significa aprender a cuidarla. Somos sujetos que se reconocen en el otro, dialogan, construyen comunidad y transforman su realidad. Por eso, ante el sufrimiento emocional, no somos indiferentes: escuchamos, acompañamos, conectamos y cuidamos.

Si tú o alguien de nuestra comunidad universitaria está atravesando una situación de intenso malestar emocional, presenta señales que generan preocupación o expresa ideas relacionadas con hacerse daño o no querer continuar viviendo, dirígete a Bienestar Universitario o reporta allí la situación. Así podremos orientar la atención inicial, activar las rutas institucionales correspondientes y facilitar la articulación con los apoyos que se requieran. Ante una situación de riesgo inmediato, procura que la persona permanezca acompañada mientras se activa la atención necesaria.

Porque en una Universidad transmoderna, cuidar de sí, cuidar del otro y cuidar juntos también transforma.

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